Ritual

Fecha de sesión: 01-08-2025
Fecha en el mundo: 14-15 Rievnök 1491
Resumen: Corrila les declara la situación real y se enfrentan a un ritual que podría cambiar la existencia del plano. Sin claridad, el grupo se encuentra en un lugar desconocido a merced de un poder desconocido.

Escena inicial

Eventos

🧭 Introducción

⚔️ Nudo

🌀 Desenlace

Minuta

Luego de la violencia del enfrentamiento y del colapso arcano que estremeció la recámara, el silencio se impone con un peso incómodo. Aseroth, aún debilitado y con la respiración irregular, se incorpora con dificultad asistido por dos de sus compañeros. A pesar del dolor, sus ojos recorren el recinto con atención meticulosa, buscando cualquier signo de amenaza latente: un temblor residual, una sombra que no debería moverse, un eco que no pertenezca al lugar.

El grupo termina por reunirse en el centro de la sala. La tensión no se disipa: saben que Corrila ya no está allí, pero su ausencia no trae alivio. Rodeándolos, los pilares de energía continúan emitiendo un pulso bajo y constante, como si aguardaran una orden inconclusa. La discusión es inevitable: ¿deben intervenirlos?, ¿apagarlos?, ¿revertir lo que la maga ha puesto en marcha… o terminarlo?

Avanzan con cautela. Investigan pacientemente cada estructura, cada inscripción y cada resonancia arcana, sin descuidar jamás sus espaldas. No saben a dónde huyó la maga, ni qué consecuencias tendrá el ritual que acaba de ejecutar. Más inquietante aún: no tienen idea de cómo escapar de aquella recámara sellada, suspendida fuera de la realidad que ellos conocen.

Pasa cerca de media hora. El aire parece espesarse mientras interactúan con los pilares, probando combinaciones, afinando intuiciones, y descartando hipótesis fallidas. La magia responde de manera caprichosa, como si el lugar mismo dudara de obedecerlos.

Es entonces cuando Threin y Vittorio detectan algo distinto: una voz amortiguada, casi ahogada, proveniente del receptáculo ubicado en el centro de la recámara. No es un conjuro ni un eco arcano. Es una voz infantil. El minotauro tarda apenas unos segundos en reconocerla, y ese reconocimiento lo golpea con más fuerza que cualquier hechizo.

¿Ingal?

Mientras tanto, Dorogul, Aseroth y Rikard ponen en marcha un plan más estructurado. Vinculan los pilares con los distintos dioses, siguiendo tanto la lógica simbólica como la resonancia energética que perciben de los símbolos suspendidos sobre cada pilar y el terreno que los protege en cada cuadrante. No es un acto solamente mecánico: es casi un ritual improvisado, cargado de riesgo.

Al sumergirse en el agua cristalina de uno de los cuadrantes, Dorogul logra interactuar con uno de los pilares que esta bajo agua. Pocos segundos después siente que algo se rompe en su percepción. El mundo deja de ser sólido. Se encuentra en un espacio liminal, donde la materialidad del suelo se confunde con reflejos imposibles y distancias falsas. Sin embargo, en medio de esa distorsión, logra identificar una verdad oculta: una línea de energía que conecta los pilares entre sí, ramificándose en distintas direcciones como un entramado vivo.

Entre discusiones, desacuerdos y ajustes de último momento, el grupo finalmente logra identificar el patrón de movimientos correcto. Siguen la secuencia indicada, encadenando el flujo de energía arcana entre los seis pilares. El pulso se intensifica. El aire vibra.

No pasa mucho tiempo antes de que la consecuencia se manifieste.

Suspendida en el aire, descendiendo por una escalera invisible que solo se revela por el leve desplazamiento de su figura, Lady Corrila Larenhale aparece ante ellos. Su voz es serena, casi agradecida. Y su apariencia es definitivamente más ominosa que antes. Les da las gracias por su asistencia, como si todo hubiese sido parte de un plan mayor. Luego intenta aclarar el panorama que se avecina: no solo para los presentes en la sala, sino para todo el plano de Bloomalia. Sus palabras pesan más que su presencia, y cada frase parece sembrar una inquietud que aún no saben nombrar.

En el centro de la recámara yace el bloque macizo de oro, todavía canalizando remanentes de magia, realidad, historia y tiempo. Esa energía, sin embargo, se encuentra en franco declive. Un fino hilo comienza a quebrar la realidad frente a Dorogul. La fisura se abre como si una cortina de metal se rasgara desde adentro.

Un pie atraviesa la grieta.

Gnarlo WUD.png

Luego, una silueta humanoide emerge por completo: piel del color de la sangre seca, cabeza completamente calva, y una armadura rústica que acentúa la fortitud brutal de su físico. Un halo de fuego etéreo se disipa lentamente a su espalda mientras da algunos pasos dentro de la recámara.

Una sensación punzante atraviesa la sien de cada uno de los presentes.

En un parpadeo, el frío los envuelve.

Están nuevamente sobre tierra firme. A pocos metros de Rikard yacen los cadáveres de los caballos que tiraban del carruaje, ahora reducido a restos desarmados. El círculo verde de cristal que los mantenía atrapados se deshace como arena llevada por el viento.

El hombre de rojo intercambia unas pocas palabras con Dorogul. Su tono es directo, casi burlón aunque imponente. Se presenta como Gnarlo Rowz. Sin previo aviso, empuja al semi-orco con violencia, arrojándolo a un costado. Luego flexiona las rodillas y se desvanece en una estela vertical con dirección al cielo oscuro de la noche.