Sesión 5

"Visitas inesperadas"

Highlights

Introducción

Nudo

Desenlace

Minuta

Luego de atender algunos pedidos en su local y de gestionar la atención para los futuros días de fuera de Solicia que le esperaban pronto, Rikard se acercó al puerto sur para retirar una orden de varitas de aleación de bronce y aluminio para un pedido que debía entregar pronto. Se encontró con que su encomienda no estaba allí, sino que la habían dejado en el puerto norte. Un poco a las corridas y también bajo Disguise Self, se acercó a la parte más refinada de la ciudad para retirar la correspondencia.

Dorogul comenzaba su jornada de trabajo luego del almuerzo, para encontrarse con varios problemas en el puerto sur. Hubo algún malentendido entre las tres terminales de descarga de mercadería, y algunos paquetes quedaron donde no correspondían. Se aseguró de ubicar cuales y a quienes pertenecían, para gestionar la logística efectiva hacia sus destinatarios. Uno de ellos (Osman Angelus) iria a retirar la encomienda al finalizar el día. Luego de ordenar el papeleo, se dirigió hacia el puerto norte a buscar la correspondencia, para cruzarse con dos sujetos con quienes compartió algunas vivencias memorables en los ultimos días.

Tras una recorrida breve y concisa en el puerto alto, Aseroth tuvo un encuentro algo particular con uno de los guardias que custodiaban la puerta del edificio de aduanas. Presenció una visión que le alertaba sobre algunos peligros posibles, y le advirtió que tuviera cuidado. Tomando algunos recaudos y compartiendo esta información con Threin, prosiguieron hacia el puerto. El minotauro protegió la apariencia del Aasimar con su hechizo Disguise Self, convirtiendo la apariencia de su compañero en un dragonborn. Ahora con un poco más de cautela, siendo que a Ase "potencialmente lo habrían reconocido" según él, prosiguieron hacia el puerto.

Se acercaron con tranquilidad, y todo parecía muy tranquilo. Mientras hablaban con uno de los guardias, Dorogul se acerca a retirar las encomiendas que debía llevar al puerto del centro, seguido por un halfling bastante joven (disguised Rikard). Lograron dar con las cajas y entregar el pedido al halfling, por lo que emprendieron la vuelta.
Threin por su parte logró pasar sin problemas al playón del puerto alto/norte. Por su parte, Ase se dedicó a intercambiar algunas palabas y profundizar el vínculo que había empezado unas noches atrás con Roma, quien parece ser el cocinero más renombrado de esa parte de Solicia.

Mientras que Threin seguía buscando al mensajero que su compañero decía haber visto, Ase calmó un poco su preocupación siendo que la secuencia que vivió hace unos meros 20 o 25 minutos, pareció no concretarse. Sin embargo, al reagrupar los tantos junto a Threin y empezar a encarar la vuelta, escucharon un ruido que casi los deja sordos. BOOM!!, un cañonazo acabó de impactar contra el extremo norte de la cubierta del puerto. A unos 100 metros mas o menos, un barco gris, gastado por el mar, con velas anaranjadas y bastantes batallas encima, se acercaba a toda prisa para amarrar al puerto. Claramente, no venían a traer buenas noticias.

A unos cuantos metros sobre la costanera, Dorogul llegaba al puerto central para registrar las cajas que traía consigo. La tranquilidad del día laboral parecía plena, pero no iba a ser un primer día de semana como cualquier otro. No por las ansias de ubicar a Ellisar Dastina y ver que futuro le deparaba su posible ascenso. No por haber cumplido con su trabajo y sentirse satisfecho como nunca en meses o tal vez años. Sino porque el ruido de una explosión proveniente del puerto alto desconcertó a los pocos trabajadores que estaban presentes (ya que varios habían salido a almorzar o simplemente aún no habían llegado luego del cambio de turno). A toda prisa, el semi-orco y algunos guardias más corrieron a ver que sucedía. Varios pasos atrás los seguía el gnomo (aún disfrazado de halfling), quien aunque paranoico y precavido, pareció correr hacia un peligro inminente. ¿A caso sus instintos lo estaban llevando a trabajar en equipo después de tantos años? Algo que no pudo controlar lo llevó a preocuparse por el bien común antes que por sí mismo.

¡El puerto alto estaba siendo atacado por un barco pirata! Y no cualquier barco. Se trataba de The Grip of Death, tripulado ni mas ni menos por Harkon Roja, una pirata muy reconocida entre los más bravos marineros. Threin automáticamente sintió un escalofrío al identificar esta amenaza. Si bien nunca la había visto en persona, escucho varias historias y leyendas, y sabía que no era un enemigo fácil de derrotar. El grupo unió fuerzas junto a algunos guardias (algo cobardes) y se dispusieron a enfrentar una pequeña horda de tripulantes undead que bajaron de la cubierta a toda prisa. La pelea fue fugaz y extremadamente intensa. Saltos por aquí y por allá, proyectiles que volaron en todas direcciones, disparos de cañon que impactaron nuevamente en el puerto, el terreno se volvió hostil en unos pocos segundos.

Luego de varios intercambios en combate cuerpo a cuerpo, los tripulantes del navío The Grip of Death mostraron algunos aspectos particulares en su físico. La luz albiceleste brillante que estaba en sus ojos desapareció una vez que caían derrotados al piso, y una esencia se elevaba por fuera de su cuerpo en dirección al mar. Cuando Aseroth logró darle el golpe de gracia a Harkon Roja, esta cayo rendida a sus pies, no sin antes murmurar unas palabras a su oído. Con una voz tenue y fría como una corriente marítima de las profundidades, dijo "no será tan fácil librarse de Harkon...".

La cubierta del puerto estaba desordenada, con varios cadáveres tirados en las maderas de los muelles, y algunos guardias que retrocedían hasta la puerta del edificio de aduanas buscando resguardar los bienes materiales alojados allí con las pocas energías que tenían. Entre algunas palabras, el grupo reorganizó las filas y se dispusieron a amarrar el barco que prontamente quedaría a la deriva. Asegurando el navío, decidieron llevarlo al astillero ubicado en el extremo sur de Solicia para intentar ponerlo a punto y encargar los arreglos necesarios. Por encima de todo, tratar de cubrir el nombre y la pinta que llevaba. Si bien no cualquier ciudadano es capaz de identificarlo, creen que sería mejor tomar algunos recaudos respecto al aspecto de la embarcación. En ese trayecto, revisaron los barriles, cajas y compartimientos que encontraron sobre y bajo cubierta, donde encontraron los siguientes objetos.