Sesión 8

"El dragonborn blanco"

Highlights

Introducción

Nudo

Desenlace

Minuta

Tras poner en común algunos puntos sobre la conversación con la humana en Las dos puertas, el grupo se dirige hacia la nave para dar por concluido el día. Les cuesta un poco pero logran actuar como unidad por primera vez en el tiempo que llevan juntos. En vez de separarse, deciden pasar la noche en el barco. La ciudad de Fortbuft parece un poco fría. Y aunque la curiosidad siempre persista, tal vez este no sea el mejor momento para deambular sin rumbo claro en una fortaleza de piedra.
A eso de las 4am, Threin y Aseroth se despiertan tras escuchar ruidos de cajas y forcejeo provenientes desde el puerto a unos 40 o 50 metros. La calma que reinaba en una noche de paz y tranquilidad llegó a su fin. El Aasimar toma la iniciativa y se dirige a una de las garitas de guardia que se encuentran más cerca del amarre donde tienen el navío. Sin mucho detalle, uno de los guardias aclara que el problema esta bajo control, que solo era una persona alcoholizada molestando. Ase, escéptico como siempre, se retira con un ceño fruncido y varias dudas para buscar al capitán del barco.

En apenas unos minutos el grupo se alista para afrontar la situación. Tienen sus sospechas, por lo que Threin y Dorogul proceden a confrontar a los guardias. Con una mirada y tono amenazante, logran conseguir más detalles sobre lo ocurrido. Parece ser que Indiga es la persona en cuestión, y fue atrapada en una de las bodegas del puerto. El minotauro elucubra algunas conclusiones breves, y asume que esta situación seguro tiene que ver con la propuesta que la humana les acercó la noche anterior. Con su porte descomunal, Threin se abre paso entre los guardias luego de manifestar varias quejas acerca de los ruidos molestos. Después de todo, es el capitán del barco y al otro día debe emprender un viaje largo de vuelta a Solicia, por lo que quisiera descansar sin interrupciones. A los pocos pasos se encuentran ante una situación bastante tensa. Cuatro guardias de elite salen de la bodega, sucedidos por un sujeto igual de alto que Threin, aunque con ciertas características físicas distintivas. Un dragonborn de piel blanca con algunas escamas más opacas y grises, vistiendo una half-plate y ropas elegantísimas. Sus ojos brillan de un color anaranjado intenso con destellos rojos en los bordes. Cardin Cenesh se presenta, mientras pregunta quienes son y que quieren. Dorogul no se queda atrás, y alza el pecho en la conversación con este sujeto, haciendo frente a los problemas mientras trata de rebajar moralmente al dragonborn. En un cruce de miradas y palabras, estos últimos dos estuvieron a punto de explotar en ira y golpes. Dorogul en algun punto uso la lógica, y si bien cree que podría ganar un mano a mano contra el mismismo Cardin Cenesh, también sabe como se manejan los dirigentes de las ciudades. No sería conveniente chocar con alguien así en la primera interacción, sobre todo si las intenciones del grupo en Fortbuft se encuentran más alineadas al reconocimiento y son características de un perfil más bien bajo.
Mientras tanto, el aasimar y el gnomo se escabullen y logran pasar desapercibidos para llegar a un callejón a pocos metros de donde sus compañeros confrontan a la guardia del puerto. Cubiertos con la capa de Ase, se atrincheran cerca de algunos tachos de basura que había antes de entrar a una fachada medio retirada. Rikard no tiene mejor idea que GENERAR RUIDO para llamar la atención. Detona un par de artilugios que manifiestan un grupo grande de pasos apurados, casi corriendo, y a la par, una voz que grita "se fueron por allá! por allá!, mientras que uno de los guardias elite recibe la orden para ir a investigar. Aseroth mira a su compañero, estupefacto, y estampa la palma de su mano derecha contra su frente. "De verdad? Esa era tu mejor opción?", dice indignado en un acento extraño. A los pocos segundos, el guardia se presenta a unos metros de donde están: "Hey!, que hacen ahí?" dice, mientras que el aasimar se prepara para correr a toda prisa en sentido contrario al del guardia. "Están con los otros dos? Asumo que sí". Rikard: -"Donde esta la humana! Me estafó, me quitó mi dinero!!", dice exasperado intentando engañar al guardia. Sin demasiado preámbulo, se acercan a un Cardin Cenesh furioso, nefasto, iracundo. Los mira de arriba a abajo, y ofrece al grupo darle una visita a la mujer que tiene prisionera, ya que parece que también tienen asuntos pendientes con ella.

Una vez dentro de la bodega, encuentran a una Indiga golpeada y cansada, pero sobre todo, frustrada y decepcionada cuando ve ingresar al grupo por la puerta. Aseroth intercambia algunas palabras punzantes y específicas con Cardin, a quien no le confía ni medio gramo de verdad. Dorogul esta listo para blandir su hacha contra quien primero de un paso en falso. Threin analiza la situación desde un costado, y evalúa si realmente podrían contra el cuerpo de guardias y un Dragonborn de la realeza en un combate cuerpo a cuerpo, sobre todo en un lugar cerrado. Rikard se regocija internamente porque consiguió 20 monedas de oro tras hacer creer a uno de los guardias el cuento de que había sido estafado. El escepticismo del aasimar parece ser la última pieza para completar este rompecabezas y, literalmente, entrar a romperse las cabezas. Aunque hay algo que pasa desapercibido e irrumpe la situación. Indiga, con su ultimo esfuerzo, dirige unas palabras hacia Cardin. "¿Crees que estás tomando estas decisiones, Cardin? Pensa dos veces. Ella te ha estado manejando como a un títere, y lo único que hiciste en los últimos meses fue bailar para ella acatando ordenes. ¿Acaso no recordas quién sos?". El dragonborn cambia su comportamiento y postura inmediatamente. Casi como si le hubieran bajado un balde de agua helada en medio de la cabeza, y todo su cuerpo comenzara a sentir ese frio punzante en una sensación de desrealización completa. En pocas palabras demuestra que sí, que la humana tiene razón. Que hace meses no recuerda tener completo control de su cuerpo. Si bien estaba ahí presenciando los hechos, no era él quien estaba al volante. Aún las cosas se ven borrosas, pero sí con la suficiente claridad para confirmar que Corrila lo estaba manipulando. El brillo en sus ojos que Threin y Dorogul habían visto antes en la playa del puerto ya no está.

Apenas pasadas las cinco de la madrugada, y con el primer rayo del alba, el grupo resume la situación con dos potenciales nuevos aliados en miras a volver hacia Solicia. A Cardin no le vendría mal escapar un tiempo. E Indiga debe regresar a contactar a su contacto de Los Caminantes del Horizonte para compartir las novedades y buscar una nueva ruta de acción. Tras tomar todos los recaudos posibles, parecen seguros de que pueden abordar el navío sin problemas. Es cierta la tranquilidad que rodea la mañana en el puerto, ante la ausencia de una potencial Corrila nefasta, errática y lista para destruir a quien sea que irrumpió la perfección de sus planes. Sin embargo, la hora que les lleva levantar campamento, abordar la nave y partir, se desarrolla sin ningún problema aparente.

Día y medio luego de haber zarpado en dirección al noreste, Rikard escucha algunos ruidos en el pasillo adyacente a su camarote. Una figura desconocida se escabulle por detrás de unas cajas. Sin confrontar, el gnomo procede a notificar al capitán para tomar acción. Atrapan al polizón, quien sin efecto intenta blandir un cuchillo hacia Threin. Mientras Aseroth lo reduce, Rikard coloca su palma derecha en la frente del sujeto para identificar cuales son sus intenciones. Para agrado de nadie, el gnomo no se encuentra con pensamientos claros, sino con una sensación helada que lo recorre desde su sien hasta la boca del estómago. Y en su cabeza escucha "ddóoonde estaaa Cardinn?", en una combinación de dos voces espeluznante que ni en su peor borrachera podría haber imaginado. Sin pensarlo, comienza a correr a toda prisa para subir a cubierta, ya que recuerda haber visto al dragonborn en el camarote del capitán hace unas horas. La situación se vuelve tensa, cuando escuchan un grito casi ahogado de Indiga proveniente de arriba, seguido de un portazo BLAM!, y el vozarrón de Cardin al grito de "tenemos compañía!!", mientras todos intentan reposicionarse para un inminente combate.

Cuatro espíritus se asoman por la borda, y al frente del barco una figura conocida. El fantasma de Harkon se alza levitando en la proa de la nave, mirando fijamente a Cenesh, quien le devuelve una mirada penetrante y severa. El combate es escalofriante e incomodo. Varios son poseídos y atentan contra la vida de sus compañeros. Indiga, Rikard, Dorogul, los tres caen bajo el manto espectral de los marineros piratas. El medio orco intenta blandir un hachazo al pecho de Cardin, quien desvía el golpe con su escudo y responde con una bocanada de fuego color verde lima que engulle Dorogul casi por completo. Varios altercados más concluyen en una Harkon arrinconada contra la baranda de estribor, y un Dorogul que en un ataque de ira inminente y descontrolada logra destruir al espíritu.

El grupo canta victoria nuevamente, aunque la preocupación no tarda en volver a aparecer luego del comentario de Rikard. "El mensaje fue claro. Donde está Cardin? Y las dos voces fueron reconocibles. Eran Harkon y Corrila. Puede ser que estén trabajando juntas?". Si estos dos cabos se unen, las cosas podrían complicarse aún más. En medio de este momento lleno de incertidumbre, Dorogul levanta nuevamente su hacha y con un grito de ira, da un golpe al suelo donde se encontraba la espada de Harkon. La hoja cede unos centímetros, casi como si fuera de acero reforzado, pero termina cediendo y se parte casi a la mitad exacta. Esto libera un pulso de energía sordo pero palpable. Como si un cúmulo de niebla marítima se expandiese por toda la superficie del barco, y luego se retrajera en un segundo hacia el mango del hacha. El medio orco se da cuenta de esta situación, y comienza a esbozar una sonrisa parcial en el lado izquierdo de su cara.