Thiaris
Primus del inicio y el fin
Emblema
- Nombre natural (Fem/Masc): Ti-ara / Ti-aror
- Nombre monstruoso: Thiaris {thee-AR-iss}
- Emblema: Thymor {tha-ee-mohr}
- Color: Amarillo
- Esencia: Vida y muerte. Naturaleza (los cuatro elementos, la biosfera (plantas, animales, sol, luna))
- Apariencia: Bestia colosal de hueso, con cuernos y un aura de éter.
Thiaris, también conocido como “principio y fin”, es la deidad responsable de materializar este plano. Se hizo presente solamente ante eventos capaces de desequilibrar la estabilidad entre las deidades que rigen los aspectos y las esencias de la existencia.
Hace más de tres milenios fue la última vez que Thiaris cruzó hacia el plano material. a causa de los eventos causados por los reflejados cuando intentaron irrumpir con el ecosistema de Sagajir. El rugido de Guthia repercutió hasta las costas de Syppra y Medym hizo temblar la tierra, y provocó movimientos tectónicos que resultaron en una formación montañosa hoy conocida como la Cordillera de Fadlenaw. Milagrosamente, no causaron daño alguno sobre los habitantes de Sylog, sino todo lo contrario. Múltiples masas de vegetación crecieron en los años siguientes al derrumbe, tiñendo de verde el terreno inmediato a Fadlenaw del lado oeste. Desde entonces, los hijos reflejados han manifestado distintas variaciones e iteraciones en forma de mensajes crípticos o presagios.
Tal vez “La ruptura” sea el relato más importante y más recordado por todas las civilizaciones del plano en su historia. Este evento tuvo lugar en el centro de Ghekrin, en el primer gran continente hace aproximadamente seis milenios. Algunos dicen que de ahí emergió Thiaris. Otros dicen que ya estaba presente en Ghekrin, y que intentó detener la ruptura pero no logró evitar la extinción total de toda vida en el plano. De una u otra forma, quien lo escuche o lo crea, los sucesos concluyeron en una disrupción tan grande en el tejido del espacio-tiempo que alteró la realidad tal como se la conocía antes.
Se dice que Thiaris es el cuidador del plano desde antes de la ruptura, y por eso se lo llama hijo del principio y fin. Su poder manifestó combinaciones de elementos fundacionales para la realidad y lo material en el plano. Así surgieron los Titanes y los Dioses. Ambos controlan una porción de la realidad y la existencia en sus múltiples facetas. Idealmente, todos coexisten en un balance perfecto. Sin embargo, los intereses personales de varios no han permitido que ese equilibrio sea estable por más de un siglo en el mejor de los momentos.