Vittorio
Char sheet
Stats
- Clérigo (3)
- AC> 17
- Speed> 30
- Proficiency> +2
- Passives:
- Perception: 13
- Investigation: 10
- Insight: 15
Str | Dex | Con | Int | Wis | Char |
---|---|---|---|---|---|
10 (+0) | 13 (+1) | 15 (+2) | 11 (+0) | 17 (+3) | 13 (+1) |
Descripción
Contextura: atlético, flaco, 1.70mts de altura
Edad: 30
Color de piel: pálido, amarillento
Rango
?
Objetivos personales
En el intento de regresar a casa (Stimor), consiguió un mapa sentiente que lo llevó a varias aventuras. Entre ellas, recuperó un tesoro perdido que antes era propiedad de Kraum, un viejo marinero de Siccilva, al sur de Roumur. Ahora se encuentra en Draac Racimun junto a un nuevo grupo de aventureros.
Historia
No recuerda exactamente como llego a las costas de Kriethal. Solo que el navío que lo transportaba naufragó al oeste de Siccilva. Sí está seguro de que debe su supervivencia a Ektis, quien le ofreció refugio y un pasar decente en las costas donde reina su esencia. Aproximadamente 10 años pasaron desde aquel naufragio inoportuno, tiempo suficiente para que Vittorio comience a pensar en volver a casa. ¿Qué le depara allí? Solo el tiempo dirá.
Ektis le encomendó una misión al decidir retirarse del territorio desértico en busca de páramos más verdes y fértiles de camino a su hogar. En la península que une Kriethal con Sylog al sur, encontraría un pozo de agua antiguo como el plano mismo. Erosionado por el viento y el pasar de los siglos. Allí, en el fondo, una entrada al templo que alguna vez supo alojar cientos de sabios, académicos y escolares. Antes de que los vientos fuertes del sur comenzaran a cubrir de arena y nieve la base de la Cordillera de Thesnora. El templo aloja una reliquia perdida, un vestigio de Ektis mismo. Debería recuperarla y traerla nuevamente a la superficie. Esto demostraría la dignidad y lealtad de su seguidor Vito al Eldritch God de la Desgracia y la Desesperación, siendo de los pocos que aún caminan estas tierras con convicción y determinación aún después de haber "tocado fondo" al roce con la locura.
Vito, un año despues de haber dejado atrás las costas desérticas al oeste de Siccilva, cumplió con esta encomienda, con ayuda de un pequeño grupo de aventureros, y luego se dedicó a emprender un objetivo más personal. El regreso a casa. No sabía bien como ni por donde comenzar, así que procedió a interiorizarse en el pueblo más cercano, una pequeña aldea pesquera al sur de Roumur. Allí se encontró con pocos habitantes, y un panorama alegre pero melancólico al mismo tiempo. Los lugareños celebraban la despedida de un tal Kraum, marinero viejo y conocido, querido por todo el pueblo. Último en su linaje, el viejo decidió regresar a casa para sus últimos días. Tal vez esto fue lo que llamó la atención a Vittorio. Tras presenciar de lejos la ceremonia, escucha que van a subastar algunos objetos que pertenecían al hombre. Entre ellos un mapa que muestra las costas de Medym, y, en un rincón al sudeste, la bahía que alguna vez supo llamar hogar. Stimor. Dejando casi más de la mitad del poco capital que tenía encima, logró hacerse con el mapa. Este resultó ser un objeto sentiente, con quien pudo entablar varias conversaciones interesantes en los siguientes días. Una de ellas lo llevó a emprender la usual travesía muy conocida por todos los Sapientias del plano. La caminata hacia el Cañón de los reflejos. Fue ardua pero se logró, con la aprobación y compañía de un sacerdote reflejado. Al llegar se sumergió en el Lago del sur buscando obtener alguna visión de su futuro. Y se encontró con algo más generalizado. Algo que vaticinaba una profecía en los próximos años.
Al volver en sí, los sacerdotes lo habían abandonado. De ahí tuvo que rebuscárselas para encontrar un camino lo suficientemente seguro de vuelta a la civilización. Que, con un poco de trabajo y sudor, consiguió. De vuelta en las costas al sur de Roumur obtuvo pasaje en barco dada su parcial experiencia como reo en el navío que llevó a Kriethal. Emprendió un viaje de meses largos, llenos de humedad, climas cambiantes, y tareas que no desearía ni a su peor enemigo. Lidiar con peligros en mar abierto es un trabajo complicado. Por suerte, y después de unos ocho meses de viaje, toco puerto en Anvar. Algo lejos de lo que el mapa le marcó recientemente. La última huella que dejo Kraum en este plano. Un tesoro enterrado en la playa de estilas al norte de Solicia. El mapa mencionó que parecía ser un sujeto confiable y de buena madera. Así que lo acompaño com guía hasta el lugar donde el viejo marinero había dejado su legado.