El diamante y el anciano
Fecha de sesión: 23-03-2026
Fecha en el mundo: 18 Rievnök 1491
Resumen: Tras conseguir la primera de tres piedras de obsidiana, el grupo decide cual es el próximo paso a seguir en la isla
Eventos
🧭 Introducción
- El grupo se reagrupa tras el evento en el callo calavera, asistiendo a Flynn que emerge del agua con el cristal de obsidiana.
- Flynn describe su experiencia en el abismo, aunque de forma confusa e incompleta.
- Aseroth intenta interactuar con el cristal, provocando una reacción adversa con su cuerpo (mareo, rechazo).
- El grupo comienza a sospechar que la piedra es una de las tres llaves mencionadas por el anciano.
⚔️ Nudo
- Dorogul se recupera de un episodio de posesión Harkon menos agresivo que en ocasiones que anteriores pero igualmente alarmante.
- Aseroth muestra signos de debilitamiento progresivo, generando preocupación en el grupo.
- Deciden regresar a la isla central en busca de respuestas con el anciano Galapa.
- Encuentro con Kael’Thir:
- Revela que las piedras no son objetos mágicos convencionales.
- Explica que el estado de Aseroth es un “rechazo” ante la interacción con una de estas piedras, y que no es una herida convencional.
- Advierte sobre la naturaleza del trinomio de piedras y el costo mental de avanzar.
- Sugiere que deberán “cruzar al otro lado” nuevamente en futuras pruebas.
🌀 Desenlace
- El grupo define continuar la misión y obtener las otras dos piedras, y dejan a Aseroth bajo la tutela de Kael’Thir para estabilizar su estado.
- Regresan al Grip of Death y toman control del navío. Flynn asume el rol de timonel momentáneamente tras indicaciones de Threin, buscando reafirmar su experiencia.
- Se revelan sospechas internas sobre la causa del naufragio (impacto con una entidad en movimiento).
- El grupo pone rumbo al sur hacia los Colmillos de la Serpiente, enfrentando un entorno hostil de hielo y estructuras afiladas.
Minuta
Luego de un combate sorpresivo, el peligro pareció mermar. A los pocos minutos, el grupo escucha ruidos en el agua. Es Flynn, y parece que intenta nadar hacia la superficie. Aseroth se percata de esto y rápidamente acude a asistir al Infernis. Todavía tiene sus dudas acerca de este sujeto, y de su acompañante Rex. De todas maneras, les valen más vivos que muertos para los problemas que se avecinan.

En la mano, el Infernis lleva lo que parece ser un collar con un pendiente bastante particular. Una roca de obsidiana negra y alargada en forma de cristal cuelga del extremo de una delgada soga negra. Flynn intenta describir al grupo de la mejor manera posible lo que le sucedió hace unos minutos En el abismo. Todavía esta un poco desorientado, y los demás no comprenden exactamente que le sucedió.
El diálogo es interrumpido por Aseroth, que intenta tomar la piedra que lleva Flynn. Inmediatamente ve como el refracto que tiene en su antebrazo se oscurece mientras mas cerca está del cristal. La sensación de mareo general lo hace retroceder, dejando en sí un malestar dificil de describir.

Mientras deciden que hacer con este objeto, comienzan a deducir que puede ser una de las tres "llaves" que mencionó el anciano. Pasan unos minutos y Threin se percata de un ruido varios metros atrás. Un grito corto y seco, seguido de un chasquido metálico contra las rocas. El minotauro voltea para ver a su compañero Dorogul en el suelo de rodillas, y un leve halo de energía rojiza que le rodea el cráneo.
Sin dudar, da varios pasos largos, casi saltando, y llega al lado del semi-orco justo después de que este caiga al suelo inconsciente. Pasan algunos minutos y Dorogul vuelve en sí, con un dolor punzante en la cien todavía latente.
Rex se dirige al semi-orco intentando aclarar que le sucedió. Busca identificar si fue algun hechizo mágico especifico. Antes de profundizar demasiado, Dorogul les dice que fue otra Posesión de Harkon Roja, y que esta vez pareció menos hostil. De otra forma, cree que estaría muerto, o algo aún peor. Inconsciente y controlado por la capitana.
El estado de Aseroth comienza a empeorar levemente. Tose repetidas veces, y su color de piel es un poco más pálido que lo normal. Esto llama la atención de Threin, ya que nunca lo vio así.
Comienzan a regresar hacia la isla central, en busca de una conversación más detallada con el anciano que se había anunciado anteriormente como el "protector" de este lugar.
Mientras avanzan sobre la costa luego de abandonar el callo calavera, ven como las rocas que conformaban este lugar se hunden lentamente hasta quedar poco más de un metro bajo la superficie del mar.

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Luego de una hora y media de caminar a paso lento pero consistente, llegan al árbol donde se encontraron por primera vez con el anciano Galapa. Este los está esperando sentado en un banco improvisado con un tronco de árbol a unos metros de la entrada.
Mientras los ve llegar, el anciano les hace un ademan para que ingresen a su posada. La conversación se da de una forma amable y cálida en una habitación que parece estar mucho mejor ambientada que hace unas horas. Varias velas llenan el recinto de un aroma fuerte y añejo, y acompañan la rusticidad del mobiliario y los objetos con una luz tenue que apenas parpadea.

El anciano se presenta como Kael'Thir, y les resume algunos detalles que quedaron pendientes de aclarar antes de que partieran a buscar la primera piedra. Entre algunas palabras, Kael hace un ademan sutil con su mano izquierda y un pulso de energía casi imperceptible recorre la habitación, deteniéndose una fracción de segundo en cada uno de los aventureros presentes. A continuación, Kael mira fijamente a Aseroth que tiene un aspecto más pálido que de costumbre. Se detiene en el refracto que lleva incrustado en su antebrazo, y luego mira a Flynn para dirigirle la palabra con un tono de advertencia.
—No es tuyo.
Las piedras no se eligen.
Solo responden.—
Kael se gira nuevamente y pone una mano sobre el hombro de Aseroth.
—Esto es meramente momentáneo.
Y tampoco es una herida, sino más bien un rechazo.—
El silencio incomodo fue breve, hasta que Rex formulo una pregunta al menos interesante.
—Esto que sucede con las piedras es al menos raro por como lo plantea señor Kael.
¿Está vinculado con alguna escuela de magia específica?—
El anciano miro con detenimiento al Simiah y sentenció:
—*Muchacho... a vos te enseñaron a llamar las cosas por su nombre. Y esto... no necesariamente tiene un nombre especifico.
Esto no es magia. Más bien es lo que sucede cuando la magia comienza a fallar.—
Kael volvió la mirada hacia Vittorio un momento.
—Vos ya hiciste un trato con algo que se arrastra bajo las arenas olvidadas. Esto no es tan diferente.—
Continuaron conversando sobre algunos detalles de como continuar, y que les depararía al dirigirse hacia los otros dos puntos de interés en este conjunto de islas.
Kael aclaró que ya habían pasado por la instancia más sencilla de las tres. Y que las otras dos requerirían mayor compromiso por así decirlo.
—Flynn, vos ya cruzaste del otro lado. Les advierto que van a tener que cruzar al menos una vez más.—
—Las piedras de obsidiana son parte de un trinomio de protección. Deberán conseguir las otras dos para continuar...—
—Apunten a conservar la sanidad mental más que la física. Ese es el verdadero desafío,—
Sin mucho más, el grupo dejó a Aseroth meditando bajo la tutela del anciano Galapa, y partieron en dirección al barco. Una vez a bordo decidirían que rumbo tomar. Si ir al sur y encarar los colmillos de la serpiente. O perfilar al noreste de cara a el laberinto del bailarín.
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Luego de una hora de caminar y conversar entre ellos, Threin, Vittorio, Dorogul, Flynn y Rex llegan a la costa donde todavía se podían ver los restos del velero naufragado.
Ya con todas las botas —y pezuñas— sobre la cubierta del Grip of Death, Threin llama la atención de Flynn para que oficie de timonel y los lleve a destino hacia el sur de la isla. El capitán buscaba hacer sentir más tranquilo al joven navegante, y de paso poner a prueba sus habilidades, las cuales ostentó hacia unas pocas horas.

El muchacho de piel rosada, sin pudor alguno subió con calma la escalera que daba al timón y tomo la rueda con su mano derecha. En la cubierta, Rex le dirigió unas palabras algo irónicas y cortantes, aunque no sin verdad:
—Esperemos no naufragar otra vez...— esbozó el mago dirigiendo la palabra al aire mismo, con un tono jocoso
El Infernis respondió rápidamente y con una seguridad digna de cualquier marinero:
—No fue un error de navegación Chispa! Puedo jurar que algo nos choco. Algo que se movía.—
El diálogo continuó con algunos detalles no menores. Demás esta decir que los tiempos cuadraban. Naufragaron en medio de la noche. Algo embistió contra ellos.
En una de las barandas laterales se podía ver a Threin hablando por lo bajo con Dorogul, mientras miraban las marcas de pintura blanca y celeste que notaron al acercarse desde la costa.
Estaban dudando, aunque algo de certeza rondaba sus pensamientos junto a la bruma marítima. No lo querían admitir entre ellos, posiblemente por una cuestion de orgullo. Pero todo cuadraba. Cuando Dorogul movió el barco la noche anterior desde un campo a plenas aguas abiertas, el sacudón fue indescriptible. Internamente llegaron a la conclusión de que era más que probable. Pero se lo guardaron para ellos.

Mientras comenzaban a navegar, Rex trepó hacia el carajo y comenzó a dar una lavada de cara a las velas y mástiles del barco. Después de todo, si pensaban salir de ahí tripulando esta leyenda, lo mejor sería que al menos intentaran cambiar la apariencia para evitar ser reconocidos.
Lentamente las velas sucias y ennegrecidas por el tiempo se fueron tornando de un color celeste claro, que comenzaba a contrastar con el panorama frio que les esperaba a la tripulación. Icebergs en punta con forma de colmillo, estridentes como el frio invernal que azotaba la cubierta. Colores grises oscuros conforman una vista impactante para el nuevo desafío que se asoma en el horizonte.
