Los colmillos de la serpiente

Fecha de sesión: 24-04-2026
Fecha en el mundo: 18 - 19 Rievnök 1491
Resumen: El horizonte devela una serie de picos helados que resguardan algo más que un frio inusual.

Eventos

🧭 Introducción

⚔️ Nudo

🌀 Desenlace

Minuta

Luego de abandonar la morada de Kael'Thir, el grupo se dirige al navío para emprender rumbo al sur hacia los colmillos de la serpiente. Mientras tanto, Aseroth repone fuerzas en la morada del anciano Galapa, y logra entablar una conversación sobre el peso de lo que responde con él para obtener información que haga más fáciles las decisiones del grupo en este lugar.

Los demás aventureros comienzan a desplegar velas con rumbo al sur. El frío incrementa acompañado de algunas anomalías mientras se acercan a la silueta de picos verticales semi curvos que asoma en el horizonte.

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Mientras conversan algunos puntos importantes sobre los hechos recientes, Threin pone su atención en un punto fijo al oeste. A lo lejos una luz tenue se mantiene fija. Parece ser otro navío, pero está demasiado lejos como para precisar sus dimensiones o algun emblema que lleve en su bandera.

Dorogul se ubica en el timón luego de relevar al capitán para continuar navegando. No es la primera vez que le sucede, pero ahora si puede puntualizar una sensación de conformidad detrás del timón. Un calor amable rodea su torso mientras continúa marcando el rumbo hacia los picos que parecen estar cada vez mas lejos. Hay una sensación extraña de no estar moviéndose a la velocidad que desean. Flynn es quien sugiere investigar un poco más sobre la piedra que consiguieron más temprano, y que todavía esta colocada en una ranura convenientemente del tamaño perfecto para este objeto.

Con cierta curiosidad y determinación, el Infernis se acerca hacia la proa del barco y toma con cuidado el cristal oscuro que colocó allí antes de partir. Inmediatamente todos en la cubierta sienten una ligera baja en la aceleración. El viento no cambió en absoluto, y las velas siguen erguidas al igual que durante la última hora de navegación. Dorogul sugiere volver a colocar el cristal mientras sostiene su hacha con una mano y el timón con la otra. Flynn vuelve a colocar el cristal mientras Vittorio supervisa cualquier desperfecto unos metros atrás casi a mitad de la cubierta. Rápidamente el navío vuelve a moverse con apenas más velocidad.

Descansar parece ser la mejor opcion antes de adentrarse en otro lugar desconocido, por lo que apagan las luces de cubierta y dan por terminado el día luego de que los esqueletos que controla Vittorio dejan caer el ancla. Dorogul se retira a la recamara del capitán mientras intenta indagar un poco más sobre su vínculo con la nave, y los demás consiguen hacer algunas camas improvisadas bajo cubierta entre cajas y barriles.

Son aproximadamente las cuatro de la mañana cuando Threin siente una serie de golpes secos en la cubierta, casi justo encima de donde el se encuentra durmiendo. Rápidamente despierta y busca con la mirada a sus compañeros. Todos duermen. Se dirige hacia la escalera, y en el camino pone una mano sobre el hombro de Flynn para despertarlo. Con un ademan de silencio indicando hacia arriba le indica que parece haber moros en la costa, y lentamente comienzan a hacerse paso en dirección a la escalera. El minotauro se abre paso lento, y asoma su cabeza por la abertura antes de continuar avanzando. La noche esta completamente oscura, y las nubes permiten apenas un resplandor de la luna contra las maderas.

Una silueta grande, de unos dos metros, se alza delante de él. Mira hacia atrás un segundo, y utiliza una magia menor de transportación para ir junto con Flynn —todavía un poco dormido— a posicionarse detrás de esta silueta. El factor sorpresa les debería jugar a favor.

En un abrir y cerrar de ojos los dos estan sobre la cubierta siendo azotados por un frio polar que los despabila instantáneamente. Threin toma su cetro metálico, comienza a cargar energía y lo levanta por encima de esta criatura con la intención de tomarla por el cuello desde atrás y restringir su movimiento.

Algo lo detiene. Parece ser más alta que él y sus brazos no llegan a sobrepasarla.

En ese momento sus antebrazos impactan contra algo blando en frente.

Oiga! ¿Que pasa?— dice una voz familiar.

Aseroth, que se terminaba de reincorporar luego de trastabillar con una caja, levanta un brazo y corre su ala izquierda a un costado.

¿Por que no avisas que sos vos?— dice el minotauro con un tono de queja, aún un poco preocupado.

Es que vengo volando hace una hora y casi los pierdo de vista— declara con total honestidad el Aasimar. —Supuse que estaban descansando, y no quería alarmar a nadie por demás.

Che, ¿y si vamos abajo que hace un frío polar acá?— murmura Flynn por lo bajo con los ojos abiertos como dos platos. Todavía estaba tratando de asimilar que pasó, después de que el capitán lo despierte en plena madrugada. No era poco usual para él siendo navegante de barcos desde que era un niño, pero definitivamente le cortó el sueño y eso lo ponía algo nefasto.

La fría mañana de invierno los recibe tras un descanso largo, y en el horizonte se presentan imponentes una serie de picos helados semi curvos que parecen una pesadilla. El navío que pilotean parece ser lo suficientemente angosto para atravesar recovecos y pasajes que se forman entre columnas ascendentes de piedra helada, bloques flotantes de hielo y corrientes de agua sutiles. Tenues, pero con la fuerza necesaria para no depender del poco viento que los empuja lentamente hacia el centro de esta formación.

Se abren paso lenta y cuidadosamente, mientras Threin guía el camino desde la proa con su bastón metálico en la mano. Al mismo tiempo, Dorogul sostiene firme el timón y supervisa a los demás tripulantes. Flynn se ubica a un costado del mando, y sostiene con una mano la soga que deja colgar la piedra de obsidiana alargada. Este artefacto pareciera funcionar como una brújula que por momentos se mueve suspendido en el aire por su propia energía, e indica una dirección general que los lleva al centro de este lugar inhóspito.

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Durante poco más de una hora y media los aventureros se adentran en los colmillos de la serpiente sin poder establecer un punto de referencia. El movimiento sutil de las puntas heladas los marea un poco, haciendo sentir cada giro y cada movimiento como si pasaran por un nuevo estrecho helado.

Aseroth les plantea aprovechar el viaje y conversar algunos detalles que logró conseguir después de hablar con Kael'Thir. El aasimar les comenta al grupo que este lugar funciona como una suerte de prisión o jaula que contiene a una entidad olvidada por el dios Ektis. Y que Harkon es una de las personas encargadas de sostener la conexión entre estas llaves. El costo de deshacerse de la capitana fantasma parece ser un poco más elevado de lo que pensaron en algun momento.

Indefectiblemente se abren paso por este lugar y llegan a un claro despejado de piedras y puntas afiladas. Un área ovalada se extiende por unos cincuenta metros. En el centro, una porción del agua helada parece estar ininterrumpida por el pequeño oleaje y los bloques de hielo que flotan alrededor. Un círculo casi perfecto se dibuja en la superficie con una línea imaginaria casi perfecta. Y a medida que el barco ingresa en esta porción de agua con forma de anillo, ven de cerca la formación de columnas de piedra que se eleva desde abajo del agua rodeando el perímetro de esta pileta central. Las columnas se asemejan a grandes espinas de pez, como finas costillas alargadas, más claras que las rocas que componen este ecosistema. Los aventureros notan que esto funciona como un mecanismo de defensa, para proteger aquello que se ubica en el centro, aunque no pueden ver nada puntual. La reacción es casi inmediata ante la presencia del navío acercándose. La porción del perímetro que rodea este circulo de agua calma se cubre de columnas en proximidad a la nave. Y las mismas descienden otra vez debajo del agua en tanto se rodean el lugar lentamente.

Aseroth levanta vuelo rápidamente y hace un gesto a Rex, quien todavía analiza la situación desde el carajo. Con un movimiento circular, el aasimar asciende unos diez metros sobre la cubierta del barco buscando encontrar algo en el panorama helado. No toma mucho tiempo divisar algo en el centro de la pileta, aunque a esta distancia es dificil dilucidar que es ese objeto negro tan pequeño suspendido en el aire entre las espinas de piedra que cubren casi por completo el lateral desde donde esta mirando.

Rápidamente Aseroth desciende cerca de la proa al lado de Threin.

Hay algo en el centro. No logro ver bien que es, pero parece ser otra de las piedras. Es algo oscuro y pequeño.— dice mientras recupera el aire. Volar en este lugar parece requerir un poco más de esfuerzo que lo normal. El frío es cortante, aunque el viento amainó significativamente con respecto a las últimas horas.

¿Dónde?— pregunta el minotauro—. No veo nada ahi en el medio. ¿Estas seguro? Tal vez es un señuelo.

Aseroth volteó un momento para dirigir la palabra a su compañero, pero no encontró reacción alguna. Él minotauro estaba ahí tieso, con el ceño entre fruncido mirándolo. Sus dos metros de altura estáticos en el lugar.

Hey, ¿estas bien?— preguntó. No hubo respuesta alguna.

Volteó buscando ver quien de los demás tripulantes estaba en cubierta. Vittorio se hallaba unos metros más atrás, apoyado sobre la baranda de estibor. Aseroth le dirigió un par de palabras, pero la reacción fue la misma. Nada.

Unos quince metros adelante en el centro de la semi cúpula de columnas aún erguida por la presencia de la nave, Aseroth captó un destello proveniente del mismo lugar que estaba aquello que vio hace unos segundos. Parecía un triángulo desde esta perspectiva.

En un abrir y cerrar de ojos, Threin ve una imagen en negativo que se graba en su retina y le hace perder la concentración brevemente. Desde su perspectiva, las alas de Aseroth parecían oscuras, su piel un tono grisáceo, y las lineas dibujadas sobre sus brazos reflejaban la luz de una manera extraña. El poco sol que atravesaba las nubes dejaba ver un brillo opaco y con reflejos violetas. Fue demasiado fugaz para poder interactuar.

El diálogo es breve entre el capitán Threin y Aseroth mientras aclaran lo que acaba de suceder, aunque solo deja más dudas sobre lo que experimentaron. Ase se dirige hacia el timón luego de escuchar un llamado de Dorogul.

Flynn se une al paso ligero de Aseroth, y conversan con Dorogul si sintió algo similar a lo que viene experimentando respecto a Harkon, pero no parece haber cambio alguno. Sin embargo, Vittorio los escucha y con un tono algo elevado les pega un grito desde la cubierta.

¿Y si embestimos el barco contra los picos? Deberían romperse fácilmente—. Las palabras que dijo tenían sentido, y estaba seguro de que sería el plan más consistente que podrían abordar. Aunque sus tres compañeros lo miraron con cara de disgusto.

No queremos romper el barco— dijo Dorogul con una mano firme en el timón, y el ceño algo fruncido.

Cambiar la dirección del curso en línea recta hacia las columnas para tratar de embestirlas y romperlas sonaba demasiado riesgoso. Y al levantar la mirada en dirección al clérigo con un desdén furtivo, Dorogul ve a lo lejos como Threin toma unos pasos de carrera y salta por la proa hacia el costado. Todos se vuelven alerta y exclaman

Threin!!— al unísono.

La decisión arriesgada de saltar del barco en movimiento tuvo éxito. A tan solo tres metros del barco, que avanza lentamente en una ruta circular rodeando la pileta central, ven como el minotauro se aferra a una de las espinas y queda sujeto en el lugar.

Entre todos intentan idear un plan para acercarse al centro mientras que Dorogul timonea el navío para dar un giro de ciento ochenta grados. El ángulo no es favorable, todo esta mas cerca de lo que parece. Apenas pasan la mitad del giro, la proa del barco impacta contra las espinas, y algo bajo la superficie hace que el movimiento se detenga en un abrir y cerrar de ojos.

Aseroth sin dudarlo agarra una soga, toma carrera y levanta vuelo para cruzar toda la cubierta y acercarse a Threin. A un lado, apoyado contra la baranda, Vittorio ve pasar a toda velocidad a su compañero, intenta advertir que tenga cuidado y da una orden rápida al esqueleto reanimado para que salte por la borda junto con el aasimar. La intención es lo que cuenta dicen algunos. Porque lo que vieron a continuación fue complejo de asimilar.

Mientras el no-muerto caminaba con un paso firme y saltaba por la proa, Aseroth cruzó por el aire el perímetro de las espinas heladas y se esfumó en una fracción de segundo. Acto seguido, el cadaver ambulante saltó, cruzo un umbral invisible y desapareció delante de los ojos del clérigo.

Desde su perspectiva, todo cambió. El clima ya no era tan frío y blanco, sino más bien oscuro y sofocante. Aseroth se encontraba en otro espacio. Encajaba bastante con la descripción que dio Flynn hacia unas horas. No hacía calor, pero el cambio de temperatura lo descolocó por unos instantes. Frente suyo veía una arquitectura idéntica a la de las espinas. La única diferencia era el suelo. Ya no había agua. Una losa redonda, lisa, pulida y antigua se alzaba en el centro de un crater masivo. Y de una de las espinas colgaba abrazado el esqueleto de lo que parecía ser una figura humanoide, en el mismo lugar que hacía unos instantes había visto a Threin.

Los cuernos que nacían del cráneo respondieron instantáneamente a su pregunta. Sí, era. Pero, ¿cómo?

Debajo, a unos seis o siete metros, suspendida en el centro de la plataforma de piedra, Aseroth divisó lo que venían a buscar. Otra de las piedras. Esta tenía una forma piramidal, de no mas de cuatro centímetros de alto. Yacía allí, suspendida en el centro de toda esta estructura, a poco más de un metro del suelo.

La duda inundó su mente. El aasimar miro fijamente al esqueleto. Luego a la piedra oscura, que emitía un brillo tenue y parecía inmóvil. No demoró en deducir que sería algún tipo de mecanismo de seguridad el que lo transportó a otro lugar. Kael había ratificado que deberían cruzar al otro lado al menos una vez más.

Con que a esto se refería Kael con "cruzar al otro lado".— pensó internamente.

Pero el tiempo apremiaba, y despejo cualquier incertidumbre presente —que tampoco iba a poder responder con exactitud—, agitó las alas y recorrió los metros restantes hacia abajo para posicionarse frente a la piedra flotante.

Una punzada atravesó la cien de Aseroth mientras extendía el brazo para tomar este objeto. Todo el entorno se volvió monocromático en un momento efímero casi imposible de registrar. El aasimar levantó la mirada hacia donde estaba Threin y la resolana del cielo nublado lo obligó a cerrar los ojos y taparse la cara con el antebrazo involuntariamente. Sus ojos demoraron pocos segundos en acostumbrarse.

Con la segunda piedra en su poder, el grupo se reúne en cubierta luego de unos momentos. La conversación es breve mientras buscan como salir de este lugar recóndito y helado en dirección hacia el norte. El camino es ambiguo y estrecho. Algunos picos parecen haberse desplazado lentamente, y la ruta de ingreso es inviable. Demoran unos treinta o cuarenta minutos en encontrar un paso hacia el exterior priorizando la integridad el navío. Después de todo, todavía les queda llegar al laberinto del bailarín y conseguir la última pieza.

Logran llegar al mar abierto nuevamente dejando atrás uno de los lugares más fríos que tuvieron la suerte de conocer hasta ahora. En el horizonte, el barco que avistaron hace unas horas parece haberse desplazado con una dirección general hacia las naciones del sur, todavía demasiado lejos para ser una preocupación. El grupo de aventureros mantiene en vista esta nave mientras deciden si continuar dirección hacia la isla central a hablar con Kael, o dirigirse inmediatamente hacia el norte.

Mientras Aseroth intenta discernir la funcionalidad del nuevo objeto adquirido, Flynn se acerca con algunas palabras algo especificas.

Entonces... vos también estuviste ahí...— esboza titubeando mientras intenta recuperar el calor corporal.— Ese lugar sombrío, donde el aire es escaso y las piedras del suelo estan cubiertas por una capa viscosa y opaca.

Sí..— sentencia lentamente Aseroth...y vi cosas que no me agradaron en absoluto. El cadaver de Threin colgaba sujeto de una de las espinas. Como si algo hubiese adelantado el tiempo en cuestion de segundos.

Creo que ahora podes entender mejor lo que mencionaba antes. Me dejo una sensación de incomodidad e inseguridad que recorrió cada uno de mis huesos.— dijo Flynn mientras se cubría con una manta.

Tendremos que entender que hacer con estos objetos a la brevedad.— sugirió el aasimar mientras levantaba cuidadosamente la pequeña pirámide de obsidiana con su mano izquierda.

El Infernis miró detenidamente el brillo impoluto de esta roca pulida, metió una mano en su bolsillo y se aferro a la cuerda de cuero que sostenía la piedra que había conseguido el anteriormente. La sacó con cuidado, y con un movimiento rápido giro la muñeca para dejar caer sobre su palma el pendiente.—Si, definitivamente son objetos más que curiosos. Nunca había visto algo así antes.

Los dos se miraron. Casi decir una palabra, involuntariamente, acercaron ambas piedras lentamente buscando alguna reacción por proximidad.

Nada sucedió. Al menos nada perceptible a simple vista. Flynn rompió el equilibrio y acercó la piedra alargada a la pirámide, y Aseroth desplazó su muñeca los pocos centímetros restantes hasta que las dos hicieron contacto.

Una energía oscura comenzó a manifestarse como descargas eléctricas desde la punta de sus dedos, recorriendo el antebrazo de cada uno de ellos hasta poco antes de llegar al hombro y se disipó. No sin antes dejar un remanente que les causaba algo más que dolor. Ambos tenían el brazo entumecido. Los dedos de ambas manos se retorcieron, conteniendo las rocas de obsidiana en sus palmas respectivas casi sin dejar flexibilidad de movimiento.

A unos metros, Vittorio y Rex vieron como un orbe de energía de casi dos metros rodeaba el espacio inmediato que ocupaban sus compañeros en la proa del barco, inmediatamente después de haber chocado las piedras entre sí. En un abrir y cerrar de ojos se desvaneció. Líneas negras se pronunciaban a los pies de ambos sobre la madera de la cubierta, esparciéndose como raíces. La escena fue tétrica incluso para el clérigo necromante. Nunca había visto nada tan lúgubre, incluso en sus peores momentos.

Durante las horas siguientes, Flynn y Aseroth se dirigieron al bajo cubierta para descansar e intentar recuperarse, mientras los demás contribuían a las operaciones usuales de navegación. Dorogul continuaba al timón, con una comodidad y seguridad que ninguno de sus compañeros había visto hasta entonces. Sin saberlo, emanaba una confianza que permitió continuar con el viaje sin demasiados impedimentos. El objetivo era claro. Debían hacerse con la última piedra antes de continuar.